Prevenir daños en la piel por el uso de mascarilla
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Hemos incorporado a nuestra rutina diaria un elemento indispensable para la protección de nuestra salud. Después de unas semanas de uso constante y diario es posible que esté pasando factura a tu piel. Ahora hay que saber cómo evitar sus peores efectos sobre la epidermis. Te lo contamos.

¿CÓMO SUFRE LA PIEL?

Las mascarillas están fabricadas con unos tejidos que no favorecen la oxigenación de la piel. Al respirar dentro de la mascarilla se crea un ambiente o microclima estanco con exceso de humedad que favorece la aparición de microorganismos como hongos y bacterias.

Al exhalar emitimos dióxido de carbono y vapor de agua junto a microorganismos de deshecho

La presión, el roce y utilizarlas durante horas en sitios cerrados se traduce en pieles asfixiadas y alteradas.

La primera consecuencia en todo tipo de piel es la aparición de impurezas, granitos y eccemas.

En casos más graves, irritaciones, aumento de acné y descamación severa.

Colocarse bien la mascarilla es imprescindible para que cumpla su función y su uso nos resulte menos incómodo. En caso de no utilizarla bien, puede provocar roces que darán lugar a lesiones cutáneas.

HIPERSENSIBILIDAD Y ACNÉ

El uso continuado de mascarillas sanitarias va a hacer que prácticamente todas las pieles se conviertan en pieles sensibles. Estamos creando un microclima húmedo, sin ventilación y, además, estamos sometiendo a la epidermis al roce de distintos tejidos. Por eso, si a la hora de elegir tratamiento hay que priorizar, es mejor pensar en tratamientos para pieles sensibles.

Se empieza a observar un incremento de irritaciones y distintas patologías como el acné, derivadas todas ellas del uso continuado de las mascarillas. La piel está más desprotegida y algunos ingredientes activos pueden irritarla más, así que la cosmética indicada para pieles sensibles es ahora indispensable.

Primer paso: limpieza exhaustiva

Como en todo ritual de salud y belleza, el paso indispensable es la limpieza. Más aún al no disponer de la ventilación en una parte del rostro y con el probable uso de otros accesorios como gafas.

No siempre es fácil, pero lo más importante es limpiar bien la piel al llegar a casa y liberarnos de la mascarilla.

Además, ahora se suma a todos estos retos el peligro del verano. Con el calor estacional estos efectos no deseados van a ser más acusados, por lo que debemos extremar la higiene.

Segundo paso: Hidratación extra

La limpieza facial nos libra de impurezas, pero también de otras sustancias necesarias para una piel sana y cuidada. Si nos pasamos limpiándonos la cara, podemos provocar lesiones, descamaciones, rojeces… Son los efectos de una piel a la que le faltan agua y lípidos.

Por un lado, hay una necesidad de lavarnos la cara más veces; y por otro, el contacto directo de la mascarilla con la piel produce una absorción de la grasa lipídica natural, provocando un desequilibrio que debemos compensar con un aporte extra de hidratación.

Como norma general, es recomendable utilizar productos que contengan fórmulas prebióticas que refuercen la barrera natural de defensa de la piel y equilibren la flora cutánea.

  • Pieles secas. Para lograr una buena hidratación en pieles extremadamente secas es recomendable utilizar productos naturales tipo aceite de rosa mosqueta o manteca de karité, ya que tienen propiedades reparadoras y nutren en profundidad.
  • Pieles grasas o la aparición del “maskné”. El maskné es el acné provocado o acentuado por el uso constante de mascarillas protectoras. La proliferación de impurezas y la falta de oxigenación agravan los casos de acné o incluso favorecen su aparición en pieles que no lo padecían anteriormente. En el caso de pieles muy grasas o con acné, hay que recurrir a productos específicos que lleven a la rápida oxigenación de la piel y que tengan propiedades antiinflamatorias. Por supuesto, la higiene en estos casos ha de ser, si cabe, aún más primordial.
  • Contorno de ojos. Es la parte del rostro más visible actualmente, pero por el hecho de no estar tapada no significa que no sufra los efectos de la utilización de mascarillas. Al ser la única parte al descubierto de nuestro rostro, también nos puede hacer gesticular más, acentuando las líneas de expresión con el objetivo de hacernos entender en nuestras relaciones con los demás. Además al ser la zona que más nos representa, es ideal potenciarla con tratamientos para pestañas, cejas, maquillaje, etc.

Tercer paso : protección solar SPF

En cualquier caso y aunque parte de nuestro rostro esté tapado por la mascarilla, es imprescindible utilizar factor de protección solar adecuado a tu piel cuando te vayas a exponer al sol. La mayoría de cremas y serums de uso diario llevan incorporado un SPF adecuado para el día a día.

MAQUILLAJE

Inevitablemente, la mascarilla va a introducir algunos cambios en nuestra rutina de maquillaje, no solo de las mujeres, también en la de los hombres, cada vez más atraídos por las bases de maquillaje sutiles y saludables.

En el momento-mascarilla que estamos viviendo, menos es más: un exceso de maquillaje produciría un efecto ‘emborronado’ por el propio roce de la mascarilla.

Además, si nos maquillamos en exceso, la sensación de falta de higiene será mayor y tendremos más tendencia a tocarnos la cara y la mascarilla con el riesgo que ello conlleva.

Apuesta por un maquillaje no oclusivo, no comedogénico, preferiblemente maquillajes con base mineral. Si utilizamos un maquillaje oclusivo, puede provocar la aparición de acné.

Ángela Rueda
Ángela Rueda
Hablar de medicina estética en Valencia es hablar de Ángela Rueda. Más de 35 años dedicada al sector en todas sus facetas, apasionada de la belleza, buscadora incansable de nuevos métodos que le permitan ampliar la visión de la belleza y el mundo. Pionera en entender la belleza como algo integral y holístico.

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